

BUENOS AIRES, Argentina.- Una de las tradiciones gastronómicas de la Argentina son las picadas que anteceden a un asado o sirven como excusa perfecta para reunirse con amigos. Se sirven en tablas que comparten todos los comensales y suelen acompañarse con algún vino, fernet o cerveza artesanal. Los mejores aperitivos en Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba.

La cocina argentina deleita a los paladares extranjeros con tiernas carnes asadas, el infaltable dulce de leche para los postres y las típicas empanadas que se preparan con la tradición de recetas que pasan de una generación a otra. En esta lista de clásicos de la gastronomía de la Argentina, resultan infaltables también las picadas que anteceden a los platos principales y se sirven en la mayoría de los bares y restaurantes.
De características similares a las tablas españolas, este aperitivo nacional se prepara sobre una amplia tabla de madera con diferentes compartimentos, desde donde todos los comensales comen a la vez. Algunas son simples y tienen cuatro o cinco ingredientes, otras reemplazan tranquilamente una cena por su abundancia. Lo cierto es que a ninguna le faltan las aceitunas, las papas fritas, los quesos y los salames.
El secreto de estas picadas es que son ideales para compartir con amigos o en familia a la hora deseada, desde el almuerzo, hasta entrada la madrugada cuando aparecen las ganas de comer algo salado. Entre los acompañantes infaltables está el pan y las bebidas que varían de acuerdo al gusto, como vinos de etiquetas nacionales, fernet con cola o cervezas artesanales.
Para este tipo de aperitivos no hay una receta estricta, cada bar o restaurante prepara las picadas de acuerdo al estilo del lugar. Los principales destinos que ofrecen estas picadas son Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba, aunque también se degustan en otros puntos del país como la Patagonia. Hay tablas clásicas y otras gourmet, con ahumados, patés caseros, tacos de carne vacuna o pollo, escabeches y hasta mariscos.
Estilo campo
En el interior de la provincia de Buenos Aires, una de las zonas más destacadas por la elaboración de quesos y embutidos es la ciudad de Tandil. Un destino turístico en constante crecimiento, pero con muchos años de historia alrededor de la Piedra Movediza y el Calvario que convoca a multitudes cada Semana Santa. Y una urbe elegida este último tiempo como sede de casamientos importantes o grandes eventos musicales.
Distante unas cuatro horas del Obelisco porteño y rodeada de sierras en plena Pampa bonaerense, Tandil alberga entre sus exquisiteces a los clásicos salames Cagnoli de elaboración artesanal. Un producto que adquieren todos los turistas que visitan la ciudad, y que también se degusta junto a otros sabores regionales en bares o restaurantes de estilo rústico y campestre.
Tandil es protagonista de un circuito especial de picadas, a través del cual comprar y degustar los chacinados, embutidos y quesos que los productores locales elaboran.
Una de las primeras paradas es Época de Quesos (Calles 14 de Julio y San Martín), inaugurado en 1990, con despacho de productos, restaurante de picadas y una especie de museo local. El sitio se lanzó a la producción propia con quesos tipo gouda, provolone, francés, y con orégano, albahaca o pimienta. Tiene también una sucursal en el Puerto de Frutos de la ciudad de Tigre, al norte de Buenos Aires.
El siguiente destino es La Pulpería (Avenida Estrada 1395), una casona apartada por unos minutos del casco urbano que luego de ser una antigua posta se convirtió en una imperdible propuesta gastronómica que además de picadas ofrece asador, comidas al disco y pastas.
Al pie del Parque Independencia y frente a la plaza Moreno, otra de las propuestas es Puesto Chico, un almacén regional y salón de picadas, que ofrece escabeches de la casa y cervezas tandileras Quarryman, con acceso al complejo turístico El Centinela con aerosilla, cabalgatas y paintball.
Destino gastronómico
En el partido de Cañuelas, provincia de Buenos Aires, sorprende al viajero un antiguo pueblo donde las picadas también son protagonistas. Se trata de Uribelarrea, un oasis natural que pasó de ser un importante polo lechero, al posterior abandono y actual resurgimiento con espacios gastronómicos para un escape ideal desde la City porteña.
Allí, uno de los bodegones especializado en vinos, cervezas artesanales y picadas regionales es La Uribeña (Calles Crotto y María Auxiliadora), decorado con objetos antiguos como sifones de vidrio multicolores y cuadros de Carlos Gardel. Las tablas de quesos y fiambres son elaborados con productos de Pueblo Escondido y Don Bosco, aunque también se suman otros caseros como matambres y aceitunas rellenas.
Itinerario porteño
La Ciudad de Buenos Aires con más 3.500 restaurantes y un sinfín de bares de diversos estilos, ofrece al viajero una larga lista de lugares donde se degustan las más completas picadas argentinas.
Almacén y Bar (Calles Cochabamba 1701), es uno de los bodegones porteños tradicionales que vende quesos y fiambres, y los sirve recién cortados en las mesas de adelante.
Placeres Patagónicos (Calles San Isidro Labrador 4408), ofrece productos de los ahumaderos del sur del país, como truchas, ciervos y quesos de cabra, así como cervezas artesanales de El Bolsón.
Spangher (Calles Miller 2905), es un bar de Villa Urquiza que abre de jueves a domingos con cervezas artesanales propias y picadas abundantes con fiambres artesanales traídos de Tomás Jofré, tablas de quesos del Monasterio de Los Toldos, aceitunas, cremas untables y pan de pizza.
Uno de los clásicos en picadas es el Café de García (Calle Sanabria 3302) con una tabla de 30 ingredientes que incluye longaniza, queso pategrás y especialidades como croquetas, empanaditas y tortillas, solamente de jueves a sábado por la noche y con reserva obligatoria. Para picadas de mar o vegetarianas está La Poesía (Calle Chile 502), un bar histórico que mantiene el ambiente intelectual de los '80, con tablas de mejillones, langostinos, palmitos y tomates cherry. La picada “vermusera” se encuentra en Lo de Jesús (Calle Gurruchaga 1406), en Palermo desde hace más de 50 años, donde las tablas de fiambres se acompañan con un vaso de Campari con soda. En el caso de los que prefieren comer en casa, una de las opciones en delivery es Picardías (pedidos@picadaslatabla.com.ar), que solo toma pedidos con 48 horas de anticipación y ofrece en todas las tablas aceitunas, tomates cherry, nueces, almendras, pasas de uva, tostadas y pancitos.
Otra variante para regalos o envíos a domicilio es Valenti (www.valenti.com.ar) una empresa con 60 años de trayectoria y varios locales en la Ciudad que elabora especialmente cajas, tablas grabadas y canastas con fiambres y encurtidos.
Los precios en la mayoría de los lugares van desde U$S 15 las picadas más simples a U$S 80 las más abundantes o con productos gourmet.
Aroma cordobés
En el centro del país se encuentra la provincia de Córdoba, un destino turístico donde la gastronomía cumple un rol importante, principalmente, en la elaboración de alimentos y bebidas regionales, como quesos y chacinados, dulces y conservas, cervezas y vinos.
Al igual que en Buenos Aires, las picadas son una costumbre adquirida y entre los ingredientes infaltables están el queso cremoso y roquefort, el salame, las aceitunas, los cuadraditos de pizza o milanesa, las papas fritas y los maníes que acompañan al fernet -una bebida amarga a base de hierbas naturales y alcohol- con cola o menta.
Una de las opciones en la ciudad Capital es Picada Cordobesa (Calle Bedoya 310) con un
showroom de tablas de madera, bandejas de vitrofusión, cerámica de barro horneado y otras opciones donde se colocan los ingredientes como bondiola, queso chedar, pickles, mortadela y salame de milán.
Reconocimiento internacional
Una de las empresas de fiambres más importantes de la Argentina es Paladini, líder en producción de fiambres, embutidos y chacinados desde 1923. Con una Planta Industrial modelo situada en la provincia de Santa Fe (José Piazza 63, Villa Gobernador Gálvez), posee más de 1.800 empleados, procesa anualmente 25 mil toneladas de carne porcina y 12 mil de carne vacuna, y cuenta con dos criaderos propios.
Reconocida por la calidad de sus productos y servicios, el frigorífico organiza visitas guiadas para que el turismo conozca los procesos productivos, instalaciones y formas de trabajo. El ingreso es sólo para mayores de 16 años, entre marzo y noviembre, los días martes y jueves a partir de las 8.30.
Eduardo Daniel Ragusa
Fernando Westergaard
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